martes, 29 de enero de 2013

El pelo en la sopa


Hace unos dos o quizás tres años, en medio de las dificultades que pasaban por mi vida en ese entonces, recuerdo que para suplir mis necesidades de alimentación; Como se dice coloquialmente “TOCO’’ mercar poquito y cuando se podía se iba a un restaurante, que para mí era muy casero y bueno.
A medida que lo frecuentaba me empecé a percatar, que la cocina no cumplía en lo más mínimo las normas de higiene o como se conoce técnicamente no  cumplía con las BPM (Buenas Prácticas de Manufactura).
Un día de esos, donde uno se levanta con el pie izquierdo, donde el mundo empieza a conspirar en contra como si fuera su peor enemigo, si uno de esos días, llego el llamado oportuno de mi estómago y sin más ni más le di gusto a tanta agonía.
Pa’l restaurante, estaba lejos de casa y es que en cuestiones del amor como estomacales no se puede ceder, ni dar gusto al disgusto; Sentado en una mesa de esas que utilizan en las panaderías, me dispuse a dar rienda suelta a mi gran pasión, COMER.
Pero todo en la vida no es felicidad y siempre que iba a ese lugar la satisfacción era mínima, en realidad mi cuerpo no se sentía bien alimentado, pero eso lo que hay.
Cucharada va, cucharada viene, de pronto en uno de esos instantes note que algo extraño, con textura delgada y desagradable en la boca me aquejaba, colombiano que se respete manda la mano a la boca, como yo soy muy respetado lo hice y que sorpresa tan desalentadora, con mi mano halo una hebra del tamaño de una corbata y mi necesidad de alimentarme allí quedó.
Como dirían nuestros ancestros paisas, “UN BERRIONDO PELO’’ que más parecía norteamericano que de mi mal tenido país Colombia, de color rubio encendido y muy asqueroso a la vista, al paladar, hasta al buen gusto por la belleza decidió no entrar.
Desde ese instante y hasta ahora soy novio infiel a ese sitio, mi instinto gastronómico por lo casero y económico brotó desde lo más profundo de mi gusto por los alimentos, me susurro al oído y me dijo, SI VAS A COMER QUE SE PARA ALIMENTAR EL CUERPO Y EL ESPIRITU, EL BIENESTAR NO ES UN JUEGO, SI NO PUEDES COMER BIEN POR FUERA DE CASA, ENTONCES QUE ELLA SEA LA CÓMPLICE DE TU ALIMENTACIÓN.

El restaurante cual sea su menú, su línea gastronómica, su ubicación, su público, siempre debe de tener en cuenta y en práctica las siguientes palabras:
Amor, pasión, vocación e higiene todo esto es la suma ganadora para ofrecerle al comensal un buen servicio, un servicio de calidad y la satisfacción de alimentarse bien.

Kosme Becerra Idárraga.

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